






El presidente de la Mancomunidade das Terras de Navea-Bibei, en la que participan los concellos de Trives, San Xoán de Río y Manzaneda, cifró la deuda del Concello trivés con las arcas mancomunadas en 276.000 euros. Esta cantidad la dio a conocer Herminio Cereijo, máximo responsable del organismo comarcal y edil del PSOE en Manzaneda, al criticar la reversión de la mayor parte de los servicios que Trives compartía.
Tras revertir la recogida de basura llegó también la retirada de los servicios de Turismo, Asistencia Social y los programas “Información ás Mulleres” y “Atención á Infancia”. Esta decisión se tomó en la última sesión plenaria a propuesta del gobierno que dirige Luis Álvarez. La medida permite que Trives únicamente mantenga mancomunados los departamentos del área Urbanística y de Protección Civil.
Sin embargo, el detalle que muestra más palpablemente las diferencias entre el equipo de gobierno trivés y la dirección de la entidad supramunicipal es la decisión del grupo que dirige Luis Álvarez de “instar da presidencia da Mancomunidade das Terras do Navea-Bibei o abandono das dependencias do Concello de A Pobra de Trives”, donde tiene su sede. El regidor trivés da de plazo hasta 2010 para que el organismo desaloje el Consistorio, afirmando que las salas que ocupa “son precisas para a reubicación dos servizos municipais revertidos”, entre otros.
El presidente de la Mancomunidade, Herminio Cereijo, criticó la decisión. “Estivo funcionando ao servicio do alcalde de Trives os últimos 20 anos” dijo, y añadió que “eu non tiña intención de desfacela, anque se se acorda en pleno eu non teño inconveniente”. Además, aseguró su intención de “aplicar a Lei”, mostró su preocupación por los 30 puestos de trabajo y dijo que comprobará si Trives debe saldar la deuda antes de revertir los servicios.
Entonces, levantan las persianas y vuelve la vida a las aldeas. Vienen de Vigo, de Barcelona, de Madrid. Ahora, algunos de estos últimos, junto con otros vecinos que no dejaron nunca su tierra, han decidido organizarse, a ver si son capaces, entre todos, de resucitar aquello. Todo empezó en una sobremesa familiar, y al que le asaltó la idea fue a uno de Mouruás (San Xoán de Río) emigrado en Madrid. José Manuel Sabín, profesor de Historia en la UNED, consiguió convencer a algunos primos, los de aquí y los de allá, y después de a los Sabín, embarcó también a los Rodríguez. Para la fundación eligieron el nombre de Val do Navea, el primer paisaje que protegió la Xunta, en noviembre de 2008. Fue, precisamente tras la declaración institucional del bipartito, cuando los primos pensaron que sería bueno crear una plataforma vecinal para dar nuevos bríos al valle.
"Aquí todo el mundo vivía del ganado", explica José Luis Rodríguez Losada, secretario de la fundación recién constituida. "Una vez, hace muchos años, en San Xoán tuvimos la oportunidad de hacer la concentración parcelaria, pero el Gobierno local se opuso. Yo siempre entendí que aquella ocasión perdida fue nuestra sentencia de muerte", continúa Rodríguez Losada: "Ahí fue cuando todo el mundo marchó a Madrid y a Barcelona".
Ahora, mientras espera ser declarada fundación de interese galego, la del Val do Navea prepara propuestas para cuando la Xunta, dentro de un año, apruebe el plan de conservación que viene aparejado por ley a la declaración de paisaje protegido. "Tenemos ideas", asegura el secretario de la fundación. Quieren proteger el medio ambiente, promover el turismo, los monasterios, las iglesias, la calzada romana. Pretenden limpiar las rutas de senderismo, rehabilitar casas en ruinas y aldeas enteras abandonadas. Proyectan recuperar los pastos, intentar la vuelta de la vaca autóctona (caldelá y vianesa) y "atraer a gente nueva con espíritu trabajador" y ganas de vivir de la ganadería.
El propio valle del río Navea, la mayor extensión de castaños centenarios que existe en Galicia, cuya zona protegida ocupa 706 hectáreas, está comido por la maleza y, según este nuevo colectivo, necesita una urgente intervención. Sin embargo, los planes de la fundación no gustan a todo el mundo. Se les han adherido la Asociación de Empresarios da Comarca de Trives y el grupo de rehabilitación de fauna Grefa, pero no han conseguido el apoyo de los gobiernos locales, y hay muchos vecinos que creen ver razones espúreas tras su buena voluntad. "Recibimos muchísimas críticas", reconoce Rodríguez Losada. "A los cazadores, por ejemplo, que estaban invitados a entrar en la fundación, les pareció mal nuestro plan para mejorar la caza mayor", cuenta. "Se pusieron en guardia al saber que queríamos introducir el ciervo en una zona donde ahora sólo hay corzos y jabalíes". Hay, además "quien piensa que los de Madrid tienen intereses económicos, pero eso es mentira". En la Galicia más pobre y más vieja todavía son muchos los que creen que todo está mejor como está ahora.
Fuente: El Pais