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viernes, 3 de febrero de 2012

La ausencia de lluvias deja los embalses gallegos a la mitad de su capacidad

La falta de lluvias durante el otoño y los primeros meses del invierno ha repercutido de manera notable en las reservas de agua y en el bajo porcentaje de agua embalsada en la cuenca Miño-Sil en este arranque de año. Según los datos facilitados por la Confederación Hidrográfica, los embalses de la cuenca se encuentran al 53% de su capacidad, un porcentaje inferior al registrado en los últimos años por estas mismas fechas.

No obstante, según fuentes del organismo controlador de la cuenca, "lo más significativo son los caudales medios de los ríos en los tramos no regulados, que se encuentran en un nivel considerablemente inferior al de años precedentes".

Por zonas geográficas, la más afectada está en el Macizo Central Ourensano, en concreto los municipios de Trives, Manzaneda, Viana do Bolo y Vilariño de Conso. En concreto, los embalses de estos ayuntamientos registran cuotas muy inferiores a su capacidad. Un caso significativo es de As Portas, en Vilariño de Conso, que tiene una capacidad para 535,86 hectómetros cúbicos y el vólumen de agua acumulada en este momento es de 326,11 hectómetros cúbicos.

En parecidas referencias se sitúan los embalses de Prada en A Veiga, que tiene 57,89 hectómetros cúbicos de agua embalsada cuando la capacidad es para 121,07, y O Bao en O Bolo con 160,03 hectómetros cúbicos de un total de 238,05.

La Confederación, que reconoce que los datos de reserva de agua no son buenos, recurre a la prudencia porque "a estas alturas del año no se puede hacer una previsión para la próxima primavera, puesto que depende del rango de precipitaciones en los próximos meses, especialmente, en marzo y abril, que suelen ser especialmente lluviosos y es cuando se generan las más importantes reservas de agua".

Ausencia de borrascas

Los ecologistas no son tan optimistas. Desde Adega, su responsable en el interior de Galicia Xan Carlos Fernández, entiende que "la situación puede ser dramática de cara al verano por la falta de lluvias y de nieves, que son los que nutren los acuíferos en el Macizo Central Ourensano".

En este sentido los datos de pluviosidad en la cuenca también son reveladores. En el año 2010, se recogieron en los 12 meses 1.247,22 mm de agua, mientras que en el 2011 el dato es muy inferior y se sitúa en 834,81 mm. Si se establece la comparación entre los meses de noviembre y diciembre, la diferencia es abultada. Mientras en noviembre de 2010 se recogieron 163,1 mm; en noviembre de 2011 se recogieron 101,6 mm. La diferencia es mayor aún en diciembre, ya que en 2010 se recogieron 134,5 y en 2011 sólo 73,3 mm.

De momento, y a estas alturas del año, no hay grandes problemas en lo que se refiere al suministro de agua potable aunque la Confederación apunta que se han producido "refuerzos de forma puntual en núcleos de población del Macizo Central y Valdeorras", entre los que se encuentran Correxais en Vilamartín de Valdeorras y dos núcleos de población de Castro Caldelas.

Sin embargo, no sólo las personas se ven afectadas por la escasez de agua. Los ecologistas advierten de que el propio ecosistema y también la ganadería se resentirán de esta ausencia de borrascas del Atlántico. Xan Fernández apunta que "las olas de frío siberiano no son las que tienen que llegar a Galicia sino las borrascas de las Azores". Además, los ecologistas entienden que el paisaje también se ve afectado "porque a simple vista se pueden percibir alteraciones en la morfología que pintan un paisaje atípico en el interior de Galicia".

Fuente:El Mundo

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