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jueves, 28 de junio de 2012

Cinco familias belgas dejan su país para trasladarse a Trives

El matrimonio belga formado por André Vermeersch y Milein Bauwens llegó a tierras trivesas en 2010. 

Procedía de Denia (Alicante) y escapaba de la masificación de las playas, buscando la paz del campo. La encontró en Trives, una villa que no conocía y que le deparó otras muchas sorpresas. 'Aquí hay mucha cultura, historia, naturaleza y poca industria', dijo Vermeersch. Tras su llegada, los contactos de uno de sus cuatro hijos -posee una inmobiliaria en Málaga- permitieron que la colonia belga en el Concello aumentase poco a poco. En estos momentos ya son cinco las familias de residentes originarios de Bélgica y se esperan otras dos más para las próximas semanas.

André Vermeersch habla perfectamente el castellano, una cualidad que aún no poseen todos los integrantes de la comunidad belga. Fue fácil entenderse con él y comprobar que en Trives encontró lo que buscaba: una mayor calidad de vida. 'Mucha gente deja las ciudades para ir a los pueblos, donde no hay contaminación', dijo. Además, se encontró que respirar aire puro en el municipio trivés cuesta menos que en su lugar de origen, por lo que el efecto llamada fue inmediato. 'Tenemos muchos amigos en Bélgica. Al principio, vinieron de vacaciones, pero después vieron que las casas son más baratas en Galicia que en mi país. El coste de la vida es casi un 40% más barato aquí que en mi país de origen', dijo.

El matrimonio abrió una casa de turismo rural, 'A Lastriña', que gestiona con la ayuda de sus hijos, pues el otro negocio familiar -una fábrica de prendas de moda en China-, les obliga a viajar periódicamente al país asiático. Otras tres casas fueron abiertas por jubilados, en tanto que un profesional del mundo de la enología belga inició la construcción de una casa y una bodega en el Concello. A este grupo hay que sumar otras dos familias que llegarán a finales de mes para adquirir otras tantas viviendas para disfrutar de la naturaleza. Su petición siempre es la misma, la de adquirir una casa vieja con finca, un tipo de propiedad que puede encontrarse en cualquier rincón de estas tierras y cuyos dueños, sin duda, están encantados de vender para no tener que seguir cargando con su mantenimiento. 'Es nuestro objetivo traer más belgas. Vale la pena invertir en esta zona', dijo André Vermeersch. La colonia belga está totalmente integrada en la vida trivesa, tanto es así que André Vermeersch ya ejerce de vicepresidente segundo de la Asociación Empresarial de la Comarca de Trives. 'Oxalá veñan máis! Son xente que inviste na zona e traballa coa xente de aquí. A nivel empresarial, penso que temos moito que aprender deles, pois viu moito mundo', dijo su presidente, Rubén Fernández.

El presidente de la patronal trivesa no es el único que se felicita por la llegada de los belgas. '¡Ojalá que vengan muchos más con ánimo de quedarse a vivir!', dijo el alcalde, Francisco José Fernández Blanco.

El interés mostrado desde Bélgica por el Concello de Trives y su entorno natural avala su optimismo respecto a su futuro. 'Es una muestra de que Trives, además de servir para el descanso, es un sitio donde se puede invertir. Este colectivo activa la economía local y además son sociables y queridos', dijo el regidor.
 

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